miércoles 8 de julio de 2009

Nunca jamás


Si tuviese una varita mágica, cambiaría muchas de las cosas que salpican el mundo en que nos toca vivir. Si me dejase guiar por lo que veo, leo y oigo hoy en los medios, mi prioridad del día sería que nunca se repitiesen escenas gratuitas de dolor para lograr autobombo.

Me produce una mezcla de sensaciones muy poco agradables recordar lo que deparó el funeral de Michael Jackson ayer. La gran Liz Taylor dirá que sus palabras serían poco coherentes, pero su frase-anuncio de que aquello sería un circo encierra más coherencia que una lección magistral.

La escena principal, en mi modesta opinión, es la de la hija del cantante, que ayer se decidió a intervenir ante un multitudinario aforo. Bueno, permítanme un poco de maldad: ¿se decidió o la lanzaron a la piscina?

Porque yo no aprendí nada nuevo viendo a una chica rota de dolor y que, cuando rompió a llorar, fue abrazada al unísono por su familia. Un abrazo ensayadísimo, en el que todos los brazos y caras coincidían. Faltaba el fotógrafo guiando sus movimientos.

Ah, y la risa de Janet Jackson. Hablar de algo dantesco es quedarse corto. Como emisión televisiva, memorable; como evento familiar o público, lamentable. La enésima exhibición pública del que debe ser dolor privado e íntimo para figurar en toda portada imaginable.

Hablando de tele, Cuatro se marcó ayer un tanto. Puso a Mónica Sanz, su chica de informativos al mediodía, al frente de un especial que bordó. Dos invitados a priori edulcorados, Sergio Alcover y Tony Aguilar, eran doctores honoris causa frente a lo que había en la competencia.

Sabían de lo que hablaban, pese a que fuesen algo previsibles en sus comentarios. Pero, claro, viendo el especial de TVE, en el que la presentadora no pasó de un "no creo que haya nadie que entienda más que vosotros" frente a Álex de la Nuez, el nivel era muy bajo en la pública...

lunes 6 de julio de 2009

Lo revuelto que está el mundo


Abren los informativos del mediodía hablando de la siempre morbosa trama urbanística de la Comunidad Valenciana. Trajes por aquí, dinerito por allá, mientras dos lugares del mundo, como ejemplos, tiemblan en estas horas: Honduras y China.

Lo de Honduras casi no tiene nombre. Acusan al presidente de convocar ilegalmente un referéndum, dicen, con la mirada puesta en poder perpetuarse en el poder. Práctica siempre rechazable, por otra parte.

Y como el hombre no atiende a razones, lo secuestran y lo expulsan del país. Dicen que el pueblo hondureño es uno de los más tranquilos de América Latina. También de los más pobres. Por ejemplo, de los menos representados en el crisol inmigrante que se ha abierto en España.

Un presidente depuesto no puede tan siquiera regresar a su país porque el Ejército se lo impide en un aeropuerto capitalino atestado de acólitos de Manuel Zelaya. Un muerto en los disturbios de ayer y todo un conflicto enquistado sin visos de pronta resolución.

Mientras, China contabiliza una cifra de muertos que, por allá, se atribuiría en circunstancias convencionales al tiempo tan inestable que suele azotar al Extremo Oriente. Sin embargo, los 140 muertos de hoy en la provincia de Xinjiang tienen otro motivo: disturbios entre etnias.

La etnia de fe musulmana residente en esa zona se ha levantado contra lo que consideran como opresión de la mayoría china. Y, como suelen acostumbrar, las fuerzas del orden han cargado con virulencia contra lo que se puede y debe calmar de otras maneras.

Se me ocurre esa palabra tan inocente que es diálogo. No olviden que la censura vuelve a hacer de las suyas, en especial en China, para que no veamos lo que pasa y analicemos como mayores de edad que somos.

Mientras el mundo está así de agitado, los toros generan polémica con el tremendista José Tomás en Barcelona y el San Fermín en Pamplona. Y un actor, Imanol Arias, dice que no quiere cobrar sus enormes emolumentos si TVE prescinde de la publicidad.

Dos caminos: su salario no respondería a los actuales ingresos ingentes de su serie por publicidad y podrían acusarle de cobrar, indirectamente -claro está-, un sueldo como funcionario vago. Este Imanol Arias no es el Antonio Alcántara que nos habían vendido...

domingo 28 de junio de 2009

Duelo de críticas: "Tetro"


No podría comparar "Tetro" con muchas creaciones anteriores del siempre distinto Francis Ford Coppola. Pese a que me ha dejado en un término medio muchas veces peligroso, no puedo decir que salga desencantado de este experimento audiovisual sobre intrahistorias familiares.

Una película fabricada en un blanco y negro que tiene un motivo. La historia se produce en nuestro tiempo y la carencia de color propia de otra época busca retratar lo actual frente a las tonalidades que sí priman al recordar lo oscuro del pasado.

Coppola se nutre de las posibilidades infinitas de un Vincent Gallo, pienso, bastante desaprovechado en el cine actual. Quizás sea él quien marque una peculiar agenda de prioridades... la cuestión es que aquí rinde al máximo, ofrece lo que se le pide y espera de él.

Se le ha llegado a colgar la etiqueta de "actor friki" y él, en cambio, deja interpretaciones más que interesantes. Un hombre atormentado por su familia, la que ha marcado su vida del modo más negativo, con un hijo que vuelve a sus brazos al cabo de mucho tiempo.

Una personalidad contradictoria y chocante tropieza con un joven que no cree guardar ese tipo de vínculo familiar pero que sí quiere reencontrarse con quien fue el espejo en que se miraba en su infancia.

En medio de toda esa vorágine, aparece Maribel Verdú. También afina según lo esperado y ejerce entre soporte de Gallo y madre o hermana mayor del joven recién llegado.

Si algo sobra en "Tetro", es Carmen Maura. Por sus fueros, hace el papel de sí misma y de mujer encantada de conocerse. Algo tenía que desafinar en Coppola.

Nota: 6,5 (otra opinión en http://enelmundodeoz.blogspot.com/)

viernes 26 de junio de 2009

Ni tanto ni tan poco + Duelo de críticas: "¿Hacemos una porno?"


Decía José Antonio Marcos en Hora 14 este mediodía que un calambre recorre hoy el mundo tras la muerte de Michael Jackson. Lo único que me duele: que una actriz que ha sufrido lo indecible, Farrah Fawcett, muriese el mismo día y su óbito quede eclipsado de tal manera.

No sería mi cantante favorito, aunque me traiga excelentes recuerdos de mi infancia. La cara de aquel niño con una tez distinta a la de ahora, cuando menos, produce ternura.

Sin embargo, viendo y oyendo hoy descubro que muchísimas de sus canciones nacieron para gustar y ser bailadas. Aunque las teles hoy rayen hasta la extenuación "Thriller" y pareciese que Jackson no hubiese creado ni una canción más...

Qué difícil es separar lo personal de lo profesional. Hoy se entremezclan su dispar trayectoria vital con su genial carrera musical. Un hombre oscuro y atormentado frente a un músico irrepetible, que rompió con todo lo establecido y abrió nuevas puertas.

No veo disparatada la etiqueta de rey del pop, ni decir que era el icono de toda una generación. Aunque no me guste la expresión, un juguete roto que se marcha a la redonda edad de 50 años aún no se sabe muy bien por qué motivo. Ya aventuran su enésimo exceso, con las pastillas...

Decía que no era mi favorito. Pero no entiendo por qué Enric Juliana, subdirector de "La Vanguardia", ha sido tan poco cortés esta mañana en "Espejo público" como para discutir la valía de Michael Jackson y, ojo, la relevancia de la noticia.

Y lo dice alguien que ya empieza a hartarse a esta hora de oír su biografía... No, Juliana, no era un simple bailarín. Por una vez diré que muchos están conmocionados, alucinados o impactados. Por algo será y la gente quiere saber más. Otra cosa es que los medios vayan a saturar hoy...

(Por cierto, Dorothy -http://enelmundodeoz.blogspot.com/-, la semana me ha privado de redactar el "Duelo de críticas". Pero, a modo de resumen, diré que me gustó pese a lo peculiar del argumento, género y demás colaterales. Un 6, venga).

viernes 19 de junio de 2009

El vacío que deja una muerte


El viernes amanecía nublado a través de mi ventana. Y algo o alguien se ha empeñado en que el cielo luzca cubierto en todos los aspectos posibles. ETA ha reaparecido en Arrigorriaga y ha fallecido Vicente Ferrer.

Podríamos decir que el Telediario de este mediodía no era apto para cardíacos. La crudeza de una bomba lapa acaba con la vida de un inspector de la Policía Nacional, frente a la impotencia de sus vecinos por no poder salvarle y de su mujer por saber que él era el afectado.

Vicente Ferrer es el ejemplo silencioso de la cara buena de la vida. El hombre que, dejando pequeño aquello de pasar de puntillas, hizo grande una labor. Ayudó a los que estaban al otro lado de la pobreza.

Su paraguas le acompañó hasta hoy. Los que vieron la bondad del ahora anciano adorable y luchador lloran su muerte. Y valoran lo que hizo por ellos y lo que queda por hacer en todo el planeta.